El
“Turismo” es a día de hoy, una actividad que puede por sí misma ser el motor de la economía
de zonas en desarrollo, todos los gobiernos están de acuerdo en que la actividad turística conlleva una riqueza que puede generar sistemas de desarrollo en áreas necesitadas,
en parte debido a su flexibilidad para generar y crear necesidades que se
conviertan en proyectos que pueden producir riqueza mediante la utilización de
factores endógenos, fundamentales en cualquier actuación de desarrollo
sostenible.
De
esta capacidad, entendemos que surge la cooperación como una respuesta a las
necesidades de alcanzar unos niveles de vida y desarrollo que permitan
disminuir las desigualdades mundiales. Para este fin, los proyectos y colaboraciones internacionales son una de las vías
que pueden conseguir este objetivo, además de desarrollar y crear las
herramientas necesarias para que dicho desarrollo no se haga al margen de las
poblaciones, sino que se aprovechen los conocimientos y se eviten los errores
cometidos en otras zonas utilizando parámetros de ecoeficiencia y
sostenibilidad.
La filosofía base, es comenzar a desarrollar una actividad no
depredadora en la línea de la sostenibilidad y la búsqueda de desarrollo social
de las zonas sin que ello perjudique la idiosincrasia de las poblaciones,
ajustándonos a los objetivos de establecer redes económicas sólidas que
permitan el incremento de la riqueza del entorno, su mantenimiento, fijación de
la población e inserción laboral de población con mayores dificultades o en
riesgo de discriminación…
Es
aquí donde encaja, a nuestro entender, la cooperación para el
desarrollo de áreas con potencial turístico, y para ello se han comenzado a dar
pasos hacia este tipo de proyectos, en los que se integre un equipo con un
mayor número de personas, de disciplinas diferentes pero con un referente
común, su adaptación a las necesidades de los proyectos, y
que vea la importancia de aprovechar los avances de otros equipos de trabajo,
propiciando una sinergia entre los investigadores vinculados al turismo como
disciplina de conocimiento.
¿Qué
problemas nos hemos encontrado a la luz de estas perspectivas? Con carácter
prioritario el seguimiento y la evaluación de los proyectos, y actualmente se
ha de añadir la valoración antropológica y social de los mismos, la ética.
En este
sentido la evaluación y chequeo de los proyectos facilita un desarrollo sostenible
y eficaz que integre un desarrollo social y cultural de la zona, evitando el
enculturamiento u occidentalización de las zonas de desarrollo, o en su caso,
desarrollar productos y proyectos en los que una vez terminada la investigación
o el proyecto, se acaba la cooperación y desaparecen las actuaciones. Otra consecuencia
a evitar sería que se desarrollen proyectos depredadores, de manera que una vez
alcanzados los intereses u objetivos de una de las partes den lugar a una
involución de las zonas de estudio.
Por esta
razón, a nuestro entender, uno de los aspectos más importantes en la
cooperación al desarrollo es la adecuada elección de los colaboradores en
destino, tratando de aunar objetivos y realizar seguimientos a corto y medio
plazo, fuera del ámbito del proyecto de origen e incluso en partidas
presupuestarias diferentes que permitan análisis carentes de sesgos. Estos
seguimientos, deben medir los objetivos alcanzados pero sobre todo el tejido social
creado a partir de ellos, además de establecer indicadores claros relacionados
con cada uno de los objetivos del proyecto. Lo que nos permitirá evitar
riesgos, repetir experiencias fallidas e incluir la percepción de los cambios
producidos por los proyectos en las poblaciones de destino.
Feliciano F. Ordóñez
Feliciano F. Ordóñez