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lunes, 6 de julio de 2015

EL VALOR DE LA MEDIA (Cómo interpretar un dato).

Como cada año toca publicar los datos sobre la población Asturiana, y es un clásico el gasto medio por habitante anual. La Nueva España publica el 18-06-2015 lo siguiente: “El Instituto Nacional de Estadística (INE) difundió ayer los resultados de la "Encuesta de presupuestos familiares" correspondiente a 2014. El gasto medio por persona en España en términos corrientes fue de 10.759 euros, lo que supuso un aumento del 0,6% respecto al año anterior. En Asturias, el gasto medio fue más elevado, de 11.474 euros”.
Mi preocupación es la interpretación que puede hacer el asturiano medio ante este dato sobre todo teniendo en cuenta el índice de paro de nuestra región. Ante este tipo de información un ciudadano puede decir: “la estadística es una gran mentira”, “no sirve para nada” “como nos mienten”… y cosas semejantes, e incluso peores. En este corto análisis trataré de demostrarle que no es cierto y como siempre hay un gran desconocimiento.
En primer lugar, cuando aparecen datos estadísticos en la prensa suelen ser promedios o tantos por ciento, esto se debe a que son resultados muy intuitivos y entendidos por la mayoría. No obstante, estos datos de medias a veces no aportan información sino que hacen justamente lo contrario. En primer lugar existen datos que no pueden darse en media ya que no tienen sentido,  un ejemplo el número de coches que puede tener un habitante en España, imaginemos que el resultado en media es de 3,4 se entiende lo que queremos decir, pero nadie tiene en su poder 0,4 partes de un coche.
El caso que nos ocupa es más grave, ya que puede servir para influir en el pensamiento de las personas, puede generar crispación o sensaciones de engaño. Imagínese una familia normal de tres miembros gastaría una media de 34.422€ anuales, ¡Es muy posible que a más de uno no le salgan las cuentas!. Es por ello que cuando veamos datos de esta manera debemos hacer un ejercicio sencillo, preguntarnos como es la horquilla de los gastos (máximo y mínimo), en estadística se sabe que al dato de la media hay que añadir más factores, uno ellos hace referencia a esa horquilla y es la desviación de esa media, si nos dicen ese dato podemos ver mejor la realidad de ese gasto, más aún seremos capaces de afirmar que el dato “media” puede carecer de representatividad.
Existen además unas medidas de concentración que nos permiten decir si un promedio obtenido en una población representa (o puede sustituir) a cada uno de los datos de esa población, uno de los más utilizados en distribuciones de datos económicos es el Índice de Gini. Este índice permite afirmar el grado de homogeneidad que tienen los valores medidos, nos dice si la media representa la realidad o no. Un ejemplo sencillo a todo lo dicho es el siguiente, dos personas entran en un restaurante y piden de comer un pollo, el dato que podemos decir a su salida es que cada uno ha comido medio pollo (promedio), no obstante puede ocurrir que uno de ellos come el pollo entero y el otro nada, la media sigue siendo la misma, pero con los otros datos seríamos capaces de saber cómo se ha repartido el pollo.
La reflexión que planteo es ver que la estadística no es una forma de engaño, sino que aporta la información para que sea entendida de forma sencilla, que la realidad precisa de más datos para su interpretación y en ese camino podemos encontrarnos con intereses creados para suscitar reacciones o simplemente es falta de conocimiento. Por ello, no hay que echar la culpa a la estadística y ser capaces de racionalizar todo aquello que nos dicen, y no precipitarnos en nuestras conclusiones. 
Feliciano Ordóñez

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