Si defendemos que la
Estadística es “la ciencia que se ocupa
de la obtención de información y que proporciona instrumentos para la toma de
decisiones cuando prevalecen condiciones de incertidumbre”. Estamos
aceptado en primer lugar que se trata de una ciencia y por lo tanto que se rige
por el método científico, es más algunos autores definen a la propia Estadística
como “la rama del método científico que
se ocupa de los datos obtenidos contando o midiendo las propiedades de
determinados colectivos”.
Parece pues todo muy claro y
podría evitar ciertos mitos o bulos que se vinculan a esta ciencia: es la forma de mentir con números… da igual el resultado, puedes interpretarlo
como quieras. Sin embargo, lejos de alejarnos de esta imagen grotesca de
esta ciencia, observamos en los medios de comunicación o en algunos artículos, análisis
o conclusiones de estudios que nos alejan cada vez más de nuestra definición y
nos llevan irremediablemente al mundo de las opiniones, a las que tratan de dar
una grado de fiabilidad y validez inexistente, ya que se ven desprovistas de la
forma de obtener los datos y el diseño seguido para su análisis.
Se puede determinar claramente
este proceso manipulador en el simple hecho de que en la inmensa mayoría de los
casos no se aporta la metodología del estudio, ni el diseño del mismo, lo que
propicia que cualquier dato o resultado pueda ser manipulado en función de intereses
ajenos a la propia estructura y finalidad del estudio. Ello hace que muchas
personas comiencen a poner en duda a la ciencia en sí, ya que no responde a las
incertidumbres que se crean en la opinión pública. Un caso claro son los datos
de las “encuestas de intención de voto”, en ellas, se crea al ciudadano la falsa
impresión que se trata de estudios rigurosos con base científica, y se aportan
unos resultados que evidentemente no van a ser en muchas ocasiones un reflejo
de la realidad posterior, además se juega con la idea de que al ser públicos
estos resultados alguien los ha contrastado.
Hemos llegado al punto
central de esta reflexión, una vez creado este ambiente ya nadie se preocupa
por pararse a analizar como y quien trasmite la información, ni se hace referencia
a la totalidad del estudio, se limitan a decirnos: en un sondeo realizado… o
bien, una encuesta realizada…, por supuesto, en la mayoría de los casos, no se
informa sobre quien hace ese estudio (con ello no me refiero a quién encarga
dicho análisis) ni resaltan que un sondeo tiene el mismo valor que una opinión
no es un estudio científico, ni que una encuesta si no se hace siguiendo un
método no tiene valor predictivo, solo nos dicen un resultado y es el ciudadano
el que construye una falsa realidad en torno a ese dato.
El problema que nos
planteamos es que una vez que desaparece la incertidumbre inicial, esta misma
opinión pública no se para analizar este proceso, sino que se establecen
conclusiones en base a las falsedades revestidas de ciencia. La opinión generalizada
es que los estudios no valen para nada, solo es un gasto inútil, ello hace que
se desprestigie a los verdaderos investigadores y se llega a la conclusión que
la estadística es una gran mentira que vale lo mismo que cualquier opinión.
Como conclusión debemos de
hacer frente a todo ello y dar a las cosas el valor y la medida que tienen, la
estadística es una ciencia y la opinión por el contrario es el grado de posesión de la verdad
respecto de un conocimiento que se afirma como verdadero sin tener garantía de
su validez, y ambas no se pueden medir ni enfrentar en el mismo plano de
realidad.
Feliciano F. Ordóñez
2 comentarios:
Felicidades, Feliciano, por abordar un tema que convive con nosotros, nos acecha, y ni nos enteramos. Aplicar métodos estadísticos exige rigor y seriedad. Resulta más cómodo ponerle al lobo piel cordero y adaptar la realidad a nuestro interés: político, económico, social... Me quedo con la frase..."falsedades revestidas de ciencia".
Hugo
ESTADÍSTICA VS. CIENCIA
La estadística puede ser considerada una ciencia si tenemos en cuenta que usa métodos matemáticos para obtener conclusiones. Pero, hay que tener en cuenta que se basa en experimentos aleatorios, que aunque tratan de recoger todo tipo de datos, se usa una muestra que puede tener unas inclinaciones u otras.
En el momento que se utilizan personas y se hacen sondeos de opinión, aunque se dice que tienen en cuenta las posibles mentiras que el encuestado diga, no llega a ser fiable. El sondeo es al azar y puede no recoger todas las clases sociales, niveles culturales, gustos, edades, etc., y, por tanto, no puede ser exacta y ser considerada ciencia.
Además, creo que simplemente es informativa y que no permanece en el tiempo porque las variables objeto de estudio cambian, al cambiar el estado anímico, las circunstancias personales y las ideas de los individuos.
En los últimos años, en los medios de comunicación se suele hacer cada vez más hincapié en distintos sondeos para dar a conocer la opinión de la población y dicha población cree que las conclusiones obtenidas son verdaderamente ciertas e inclinan sus decisiones a tenor de los resultados.
Para mi opinión, la estadística no es una auténtica ciencia al no tener un campo de estudio específico, basarse en encuestas que en muchos casos no están bien elaboradas y hacer que los resultados se acerquen a lo que el encuestador pretenda.
Paula Aguirre Fernández
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