El
nuevo reto de España es analizar como hacer frente a las reformas necesarias
para encarar el nuevo panorama europeo. Pero para ello, no debemos centrarnos solamente
en los encabezados de prensa de los últimos años, debemos ir más allá del
encabezado oportunista (aunque real) de abrir las noticias con datos sobre la
crisis económica financiera, estos titulares se comportan como la variable que
concentra el mayor numero de datos pero que no permite una predicción de su
propio comportamiento en el futuro, debemos ampliar el espectro de análisis
para volver a las rutas lógicas para establecer los nuevos parámetros de
competencia de los estados de la UE, crear nuevsa hipótesis de trabajo bajo
otras variables de estudio.
Uno
de los pilares que puede verse afectado por la masa crítica de datos que
acumula la variable “crisis económica financiera”, es la estrategia que se pone
en marcha en el Consejo de la Unión Europea en Lisboa, se desarrolla en
Maastrich y culmina en Helsinki, en ellas se plantea la necesidad de una sociedad
cohesionada y de una economía competitiva basada en el conocimiento, que contribuiría
a la creación de más y mejores puestos de trabajo, siendo la herramienta
necesaria para ello la educación y la formación. Garantizar el acceso a la
educación y ofrecer una formación permanente de gran calidad.
Para
lograr que el panorama actual vuelva a encarar con optimismo el futuro de Europa y más
concretamente el futuro de España debemos retomar la hoja de ruta que pasa por
recuperar el papel de la Formación Profesional, ya que es la forma de mejorar
la capacidad de inserción profesional de los trabajadores, generando nuevas
ideas empresariales, incentivando la movilidad y a los emprendedores, etc.
Unos
datos previos, las economías con mayor índice de trabajadores titulados
presentan unos niveles de recuperación económica mejores y con mayor celeridad.
En nuestro caso, tenemos doble medida negativa.
La
primera como parte de Europa. Desde el año 2006 vemos que Europa tiene una
desventaja frente a países como Japón, EEUU y Australia en cuanto a sus niveles
de titulación, ya que de la población de la UE-27 en edad laboral solo el 47%
posee titulación en educación secundaria y post-secundaria. De ellos el 30% o
el 24% de los trabadores, no habían alcanzado los niveles de titulación
necesarios para atender las necesidades del mercado laboral. La segunda, en
nuestro propio desarrollo formativo, en el que hay cada vez una mayor número de
abandonos escolares en las enseñanzas secundarias y un desequilibrio entre las
titulaciones profesionales y las superiores, lo que produce un desajuste entre las
ofertas laborales y las necesidades de las empresas y los demandantes de empleo.
En
este momento vemos un efecto de la crisis y la falta de itinerarios formativos
personalizados. Los trabajadores menos cualificados se enfrentan a la pérdida
de empleo, viéndose favorecidos los trabajadores cualificados y los altamente
cualificados.
Añadiremos
un nuevo dato a nuestro análisis, ya en el año 2009 y 2010, encontramos que el
colectivo de personas de 55 y 64 superaba al de 15 -24, esto hace que las
empresas deban de enfrentarse a un mercado laboral en el que habrá personas
cada vez más mayores, ajustar sus ofertas a un mercado diferente con
indicadores de calidad y selección diferente.
Cara
al ciudadano, este debe cambiar su mentalidad y ver como un valor añadido
invertir en su formación permanente, valorar la FP, ya que nuestro país mantiene
una visión negativa o de menor prestigio a que sus hijos cursen este tipo de
formación, frente a otros países de la UE en la que el 80% de sus jóvenes
eligen este tipo de estudios.
En
definitiva pienso que la salida de la crisis pasa por recuperar la importancia
de una valoración inicial de nuestro potencial humano, ver que desequilibrios
existen, y favorecer la necesidad de la formación continua como valor
fundamental para el desarrollo individual y como nación.
Este
es el primero de los capítulos que desde este blog voy a ir exponiendo sobre
como nos enfrentamos a la crisis desde nuestro potencial humano, en él he
puesto solamente una idea sobre la mesa y espero que sirva de reflexión para
descubrir la ruta a seguir para recuperarnos de la forma más rápida de esta
pendiente hacia la angustia social.
Feliciano F.
Ordóñez
1 comentario:
Precisamente creo que ese potencial humano se encuentra en valores mínimos. ¿Por qué llegamos a estos desequilibrios? Desde luego, mi credo al respecto está, también, en la formación.
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